¿Cómo difiere la fe del Islam de las de otras Religiones?

Simplicidad, Racionalidad y Practicidad

El Islam es una religión sin ninguna mitología.  Sus enseñanzas son simples y comprensibles.  Libres de supersticiones y creencias irracionales.  La unicidad de Dios, la profecía de Muhammad y el concepto de vida después de la muerte son los artículos básicos de su fe.  Se basan en la razón y la lógica.  Todas las enseñanzas del Islam fluyen de esas enseñanzas básicas y son simples y sencillas.  No hay jerarquía de sacerdocio, ni abstracciones supersticiosas ni ritos o rituales complicados.

Todos pueden llegar al Corán directamente y llevar a la práctica sus instrucciones.  El Islam despierta en el hombre la facultad de la razón y lo obliga a utilizar el intelecto.  Lo lleva a ver cosas a la luz de la realidad.  El Corán le aconseja buscar el conocimiento e invocar a Dios para expandir su conocimiento:

¡Oh, Señor mío! Acrecienta mi conocimiento.   (Corán 20: 114)

Dios también dijo:

“¿Acaso son iguales quienes saben y quienes no saben? Por cierto que sólo reflexionan los dotados de intelecto.” (Corán 39: 9)

Se dice que el Profeta, que la piedad y las bendiciones de Dios sean con él, dijo que:

“Quien salga de su hogar buscando el conocimiento, camina por el camino de Dios” (At-Tirmidhi)

Y que:

“La búsqueda del conocimiento es obligatoria para todo musulmán.” (Ibn Mayah and al-Bayhaqi)

Es así como el Islam saca al hombre del mundo de la superstición y la oscuridad y lo transporta al mundo del conocimiento y la luz.

Nuevamente, el Islam es una religión práctica y no busca el placer de las cosas vacías e inútiles.  El Islam establece que la fe no es una mera proclamación de las creencias, sino que es la fuente de la vida.  La fe en Dios debe ser seguida por la rectitud.  La religión es algo que se practica y no una mera afirmación.  El Corán dice:

“Quienes creen y obran rectamente serán los bienaventurados, y tendrán un hermoso destino” (Corán 13: 29)

Se dice que el Profeta dijo:

“Dios no acepta una creencia que no se expresa en obras virtuosas, así como tampoco acepta obras virtuosas si no están precedidas por una creencia.” (At-Tabarani)

De este modo, la simplicidad, la racionalidad y la practicidad son lo que caracterizan al Islam como una religión verdadera y única.

 

Unidad de Materia y Espíritu

Una característica única del Islam es que no divide la vida en compartimentos de materia o espíritu.  No se niega la vida sino que se busca su realización completa.  El Islam no cree en el abandono de los placeres de este mundo.  No le pide al hombre que renuncie a las cosas materiales.  Afirma que la elevación espiritual se debe lograr viviendo piadosamente en las dificultades y las caídas de la vida, no renunciando al mundo.  El Corán aconseja hacer la siguiente súplica:

“¡Señor nuestro! Danos bienestar en esta vida y en la otra, y presérvanos del tormento del fuego.” (Corán 2:201)

Pero acerca de los lujos de la vida, el Islam aconseja a los hombres ser moderados y mantenerse alejados de las extravagancias, Dios dice:

“…Comed y bebed con mesura, porque Alá no ama a los extravagantes” (Corán 7:31)

En este aspecto de moderación, el profeta dijo:

“Observa el ayuno y rompe el ayuno (en su tiempo indicado), ora durante la noche devotamente, pero duerme luego, porque tu cuerpo tiene derechos sobre ti, tus ojos tienen derecho sobre ti, y tu esposa tiene derechos sobre ti y tu huésped tiene derechos sobre ti.”

De este modo, el Islam no admite ninguna separación entre vida “material” y “moral”, “mundano” y “espiritual, y alienta al hombre a que utilice todas sus energías para la construcción de una vida moralmente sana.  Le enseña que los poderes morales y materiales deben ir juntos y que la salvación espiritual puede lograrse utilizando fuentes materiales para el bien del hombre en servicio de fines y no viviendo una vida de abandono o escapándose de los desafíos de la vida.

El mundo ha sufrido en manos de la parcialidad de muchas otras religiones e ideologías.  Algunos han enfatizado el lado espiritual de la vida pero han ignorado sus aspectos mundanos y materiales.  Por otro lado, las ideologías materialistas han ignorado por completo el lado espiritual y moral de la vida y la han reducido a ficticia e imaginaria.  Las dos actitudes han resultado ser desastrosas, ya que han robado la paz, la complacencia y la tranquilidad del ser humano.

Cada día, el desequilibrio se manifiesta en una u otra dirección.  El Científico francés, Dr. De Brogbi bien dijo:

“El peligro inherente en una civilización materialista tan intensa es la civilización misma; es el desequilibrio que puede resultar si un desarrollo paralelo de la vida espiritual no pudiese proveer el balance necesario”.

El Cristianismo erró en un extremo, mientras que la civilización moderna, en las dos variantes de la democracia capitalista secular y el socialismo marxista ha errado en la otra.  Según Lord Snell:

“Hemos construido una estructura exterior proporcionada, pero hemos negado el requerimiento esencial de un orden interno; hemos diseñado cuidadosamente, decorado y limpiado la parte exterior de la copa; pero la interior estaba llena de extorsión y exceso; utilizamos  nuestro gran conocimiento y poder para administrar las comodidades del cuerpo, pero dejamos que el espíritu empobrezca”.

El Islam busca establecer el equilibrio entre estos dos aspectos de la vida, lo material y lo espiritual.  Dice que todo en el mundo es para el hombre, pero el hombre fue creado para servir un propósito mayor: el establecimiento de un orden moral y justo que cumpla con la voluntad de Dios.  Sus enseñanzas son para las necesidades espirituales así como también para las temporales necesidades del hombre.  El Islam alienta al hombre a purificar su alma y reformar su vida diaria, individual y colectiva, y a establecer la supremacía del bien sobre el mal y la virtud sobre el vicio.  De este modo el Islam significa el camino medio y la meta de producir un hombre moral en servicio de una sociedad justa.

 

Islam, un modo Completo de Vida

El Islam no es una religión en el sentido común y distorsionado de la palabra, porque no limita su alcance a la vida privada.  Es un modo de vida completo y está presente en cada campo de la existencia humana.  El Islam provee una guía para todos los aspectos de la vida, individual y social, material y moral, económica y política, legal y cultural, nacional e internacional.  El Corán llama al hombre abrazar el Islam sin ninguna reserva y seguir el consejo de Dios en todas las áreas de la vida. 

De hecho, fue un día poco afortunado cuando el alcance de la religión fue limitado a la vida privada de un hombre y su rol social y cultural fue reducido a nada, como ha sucedido en este siglo.  Ningún otro factor, tal vez, ha sido más importante en la causa de la disminución de la religión en la era moderna que su refugio en el reino de la vida privada.  Las palabras de un filósofo moderno expresan:

“la religión nos pide separar las cosas de Dios de las de Cesar.  Tal separación judicial significa la degradación de lo secular y lo sagrado… esa religión vale poco si la consciencia de sus seguidores no se disturba cuando nos azota la guerra y los conflictos industriales amenazan la paz social.  La religión ha debilitado la consciencia social del hombre y la sensibilidad moral separando las cosas de Dios de las de Cesar”.

El Islam denuncia totalmente este concepto de religión y afirma claramente que sus objetivos son la purificación del alma y la reforma y reconstrucción de la sociedad.  Como podemos leer en el Corán:

“Por cierto que enviamos a nuestros Mensajeros con las pruebas evidentes e hicimos descender con ellos el Libro y la balanza de la justicia para que los hombres sean equitativos.  Hemos hecho descender el hierro, en el que hay gran poder y beneficio para los hombres.  Alá sabrá quiénes se esfuercen sinceramente por Su causa y la de Sus Mensajeros; Alá es Fortísimo, Poderoso.” (Corán 57:25)

Dios también dice:

“En verdad el juzgaros compete a Alá, Quien ordenó que no adoréis a nada ni nadie excepto a Él; ésta es la religión verdadera, pero la mayoría de los hombres lo ignoran.” (Corán 12:40)

De este modo incluso un somero estudio acerca de las enseñanzas del Islam demuestra que es posible para todos abrazar el modo de vida del Islam y no dejar que ningún aspecto de la existencia humana se convierta en un campo de juego para las fuerzas del mal.

 

Balance entre lo individual y la Sociedad

Otra característica única del Islam es que establece un balance entre el individualismo y el colectivismo.  Cree en la personalidad individual del hombre y acerca a todos a Dios.  El Profeta, que las piedades y bendiciones de Dios estén con el, dijo:

“Cada uno de ustedes es un guardián, y es responsable de lo que custodia.  El gobernante es guardián de su pueblo y responsable de ellos; un esposo es guardián de su familia y responsable de ella; una mujer es la guardiana del hogar y responsable de él…”.

He escuchado eso del mensajero de Dios y creo que también dijo: “Un hombre es el guardián de la propiedad de su padre y responsable de ella, por lo tanto todos ustedes son responsables de las cosas que estén bajo su poder”.  (Sahih Al-Bujari, Sahih Muslim)

El Islam garantiza los derechos fundamentales del individuo y no permite que nadie interfiera con ellos.  Hace al adecuado desarrollo de la personalidad del hombre uno de los principales objetivos de la política educacional.  No se adhiere al punto de vista de que el hombre debe perder su individualidad en la sociedad o en el estado.

En el Islam, todos los hombres son iguales, sin importar el color, el idioma, la etnia o nacionalidad.  Se llama a si mismo como consciencia de la humanidad y hace desaparecer todas las falsas barreras  de la raza, estatus, y riqueza.  No puede negar el hecho de que tales barreras han existido siempre y continúan existiendo hoy en día en la reconocida era progresista.  El Islam remueve todos los impedimentos y proclama el ideal de la humanidad siendo una familia de Dios.

El Islam es internacional en su perspectiva y punto de vista y no admite barreras y distinciones basadas en el color, clan, sangre o territorio, como era el caso antes de la llegada de Muhammad.  Desafortunadamente, estos prejuicios continúan existiendo de diferentes maneras incluso en la edad moderna.  El Islam pretende unir la raza humana entera bajo un solo estandarte.  Para un mundo roto por las rivalidades nacionales y los fraudes, representa un mensaje de vida y esperanza y un glorioso futuro.

El historiador A.  J.  Toynbee ha desarrollado algunas interesantes observaciones al respecto.  En su libro ‘Civilization on Trial’, escribe: “Existen dos Fuentes visibles de peligro (una psicológica y otra material) en las presentes relaciones de este proletariado cosmopolita, i.e., (humanidad occidentalizada) con el elemento dominante en nuestra moderna sociedad occidental son las distinciones de raza y el alcohol; y en la lucha con cada uno de estos demonios el espíritu islámico ofrece un servicio que podría probar, si fuese aceptado, ser un valor moral y social.

La extinción de la consciencia de raza entre los musulmanes es uno de los mayores logros del Islam, y en el mundo con temporáneo existe, como suele suceder, una necesidad urgente de propagación de esta virtud islámica… es imaginable que el espíritu del Islam sea la consolidación a tiempo que decide este asunto a favor de la tolerancia y la paz.

Con respecto al mal del alcohol, es como si fuese peor entre las poblaciones primitivas de las regiones tropicales que han sido abiertas a la compañía occidental.  El hecho es que incluso las medidas preventivas dignas de una estadística impuesta por una autoridad externa son incapaces de librar una comunidad de un vicio social a menos que el deseo de liberación y la voluntad de llevar este deseo a una acción voluntaria propia sean despertadas en los corazones de las personas involucradas.  Los administradores occidentales, y en alguna medida los de origen anglo-sajón, son espiritualmente aislados de sus actos ‘nativos’ por la barrera física de color que su consciencia de raza impone; la conversión de las almas de los nativos es una tarea a la cual su competencia no puede esperar que se extienda; y es en esta instancia donde el Islam puede interpretar un papel importante.

En estos recientes y rápidamente ‘abiertos’ territorios, la civilización occidental ha producido un pleno económico y político y, en el mismo aliento, un vacío social y espiritual.

Aquí, entonces, en el primer plano del futuro, podemos remarcar dos influencias valiosas que el Islam puede ejercer en el proletariado cosmopolita de la sociedad occidental que ha moldeado su red alrededor del mundo y ha abrazado la humanidad entera; mientras que en el futuro distante podemos especular con las posibles contribuciones del Islam en algunas manifestaciones de la religión”.

 

Permanencia y Cambio

Los elementos de permanencia y cambio coexisten en la sociedad y cultura humana y están destinados a continuar de eso modo.  Las diferentes ideologías y sistemas culturales han errado en apoyarse sobre uno u otro de estos resultados de las ecuaciones.  Demasiado énfasis en la permanencia hace que el sistema sea rígido y le roba flexibilidad y progreso, mientras una carencia de valores permanentes y elementos sin cambios generan un relativismo moral, sin forma y anarquía.

Lo que se necesita en el balance entre los ambos, un sistema que puede encargarse simultáneamente de las demandas del desarrollo y el cambio.  Un juez americano, el Sr.  Justice Cardozo, dice correctamente que “la mayor necesidad de nuestros tiempos es una filosofía que mediara entre las quejas conflictivas de estabilidad y progreso y suministraran el principio del crecimiento”.  El Islam presenta una ideología, que satisface las demandas de estabilidad así como también los cambios.

Un reflejo mas profundo revela que la vida tiene dentro de sus elementos de desarrollo y cambio, no es ni muy rígido e inflexible que no puede admitir ningún cambio incluso en asuntos ínfimos, ni es tan flexible que incluso sus tratos distintivos no tienen carácter permanente por sus propios medios.  Esto es evidente al observar al proceso del cambio psicológico en el cuerpo humano, ya que cada tejido del cuerpo cambia una cantidad de veces a lo largo de la vida aunque la persona permanezca igual.  Las ramas de un árbol, las flores, y las frutas cambian pero sus características son las mismas.  Es una ley de vida que los elementos de permanencia y cambio deben coexistir en una ecuación harmoniosa.

Solo un sistema de vida que suministra estos dos elementos puede satisfacer todas las ansias  de la naturaleza humana y todas las necesidades de la sociedad.  El problema básico de la vida continúa siendo el mismo en todas las edades y climas, pero las formas y medios para resolverlos así como también las técnicas de manejo del fenómeno sobrellevan cambios con el paso del tiempo.  El Islam enfoca una nueva perspectiva de este problema y trata de resolverlo de un modo realista.

El Corán y la Sunnah contienen la eterna orientación del Señor del Universo.  Esta orientación viene de Dios, quien no tiene limitaciones de espacio y tiempo y, como tal, los principios del comportamiento individual y social revelados por Él se basan en la realidad y son eternos.  Pero Dios ha revelado solo los principios amplios y le ha otorgado al hombre la libertad de aplicarlos en cada edad de un modo adecuado al espíritu y condiciones de esa edad.  Es a través del iytihad (el esfuerzo intelectual para llegar a la verdad) que las personas de cada época tratan de implementar y aplicar la orientación divina a los problemas de sus tiempos.  De este modo la orientación básica es una naturaleza permanente, mientras que el método de su aplicación puede cambiar de acuerdo a las peculiares necesidades de cada época.  Es así que el Islam siempre permanece fresco y moderno.

 

Record Completo de Enseñanzas Conservadas

Y por último, pero no menos importante, está el hecho de que las enseñanzas del Islam han sido preservadas en su forma original.  Como resultado de esto, la orientación de Dios se puede encontrar sin ningún tipo de adulteración.  El Corán es el libro revelado y palabra de Dios, que ha existido por al menos mil cuatrocientos años.  Todavía lo podemos encontrar en su forma original.  Detalles de la vida del Profeta y de sus enseñanzas se pueden encontrar en su inmaculada pureza.  No ha habido ni siquiera un cambio en este histórico record.  Los dichos y la vida entera del Profeta han sido entregados a nosotros con una precisión y una autenticidad sin precedentes en las obras del Hadith y la Sirah (la biografía del Profeta).  Incluso algunos críticos no musulmanes admiten este elocuente hecho.

Algunas de las características únicas del Islam que establecen sus credenciales como la religión del hombre, la religión de hoy y del mañana.  Estos aspectos han sido apreciados por millones de personas en el pasado y en el presente y los han hecho afirmar que el Islam es la religión de la verdad y el camino adecuado para la humanidad.  No cabe duda que estos aspectos continuarán atrayendo a muchas personas en el futuro.  Los hombres con corazones puros y sinceros en busca de la verdad continuarán diciendo:

 “Afirmo que nadie merece ser adorado excepto por Dios, que Él es el Único, que no comparte su autoridad con nadie, y afirmo que Muhammad es Su Siervo y Su Profeta”.

Aquí, nos gustaría concluir con las siguientes palabras de George Bernard Shaw:

Siempre he estimado mucho a la religión de Muhammad debido a su maravillosa vitalidad.  Es la única religión, que me parece que posee la capacidad de asimilar las fases cambiantes de la existencia, que apelan a cada edad.  Lo he estudiado, al hombre maravilloso, y según mi opinión lejos de ser un anticristo, debería ser llamado el Salvador de la Humanidad.  Creo que si un hombre como él asumiera el gobierno del mundo moderno, resolvería con éxito sus problemas de un modo en el cual brindaría la paz y felicidad necesaria.  He dicho acerca de la fe de Muhammad que sería aceptable para la Europa del mañana como está comenzando a ser aceptable en la Europa de hoy en día.

 

Por Khurshid Ahmad

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